Rutas y excursiones - page 79

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Rebolloso, un singular complejo turístico y
agropecuario en el que destaca la labor de
recuperación de la variedad de oveja autóctona
guirra, que antaño era muy habitual en los montes
valencianos. Desde la casa del Rebolloso merece la
pena acercarse, en un trayecto de ida y vuelta de
unos ocho kilómetros, hasta la imponente y
desafiante muela perfecta del Mugrón para visitar el
poblado íbero de Castellar de Meca. Este importante
poblado íbero, que debió gozar de cierta
prosperidad, habitado entre los siglos IV y II antes de
Cristo, debió de ser desmantelado casi con toda
seguridad por el ejército romano. La ciudad fortaleza,
tallada en roca, sorprende por sus amplias
dimensiones (ocupa más de diez hectáreas de
superficie), por su compleja red de recogida de aguas
(basada en canalillos y grandes y numerosos aljibes
tallados en roca viva) y, sobre todo, por el camino de
carros de acceso al recinto, de cerca de una kilómetro
de longitud, en el que destacan las huellas abiertas
en la piedra producidas por las ruedas de los carros.
Además se conservan restos de torres defensivas,
casas semiexcavadas en la roca, escaleras, pesebres y
abrevaderos. Se puede ver perfectamente los restos
de la antigua muralla que protegía al poblado,
aunque, debido a su emplazamiento, el pueblo
constituye una auténtica fortaleza natural. Sólo una
visita sobre el propio terreno podrá darnos cuenta
del verdadero valor excepcional de este
asentamiento dentro de la cultura íbera. Sólo una
visita nos demostrará el porqué de la declaración de
Monumento Histórico-Artístico del Castellar de Meca
en el año 1931. Sólo una visita, en definitiva, nos
permitirá percibir la sensación de que nos
encontramos en un lugar energético, en un entorno
profusamente empleado por nuestros antepasados.
Volvemos a la Finca El Rebolloso después de haber
caminado por el enigmático poblado y nos dirigimos
al final de nuestra ruta. Para llegar a Ayora
accederemos por un camino rural de la Vega y la
carretera CV-440. La villa de Ayora extiende su núcleo
urbano alrededor de su castillo, que se alza sobre un
cerro de 640 metros de altitud con grandes peñones.
En su trazado urbano pueden distinguirse diversos
barrios, cuyo recorrido permite apreciar el legado de
la historia ayorina. El patrimonio eclesiástico tiene
gran trascendencia en la localidad. Mención especial
merece la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la
Asunción, uno de los máximos exponentes de la
arquitectura renacentista de la Comunitat Valenciana,
y el amplio rosario de ermitas, tanto en el casco
urbano como en los alrededores. Otro edificio
significativo es el de la Lonja. Edificada en 1892, su
airosa estructura metálica es modernista y se sitúa en
el centro del pueblo, al inicio de la Plaza Mayor.
Destaca también el Convento de San Francisco,
construido en 1573 aunque fue reedificado en 1778.
Conserva su claustro de dos pisos. Actualmente
alberga la Casa de la Cultura. Sin duda, la calle más
importante de Ayora es la de Marquesa del Cenete.
Se tiene constancia de la importancia de esta calle
desde 1550. Cavanilles, geógrafo y botánico
valenciano, la describió como
“superior a cuantas hay
en el Reino, sin exceptuar las de la capital”
. Tiene 10
metros de ancho y 376 metros de largo. Tiene varias
casas nobles, algunas con interesantes fachadas
modernistas. Por último, cabe hacer referencia a la
Cruz de San Antón, situada a la entrada de la villa
desde Almansa. Cruz de término, de estilo gótico,
labrada en piedra bajo un edículo con cuatro
columnas que la cobija. Su construcción se atribuye a
Miguel Molsós en el siglo XV.
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