pozas: Charcos de las Fuentes, Charcos la
Cacerola y Salto del Chorro, que se van
descubriendo poco a poco en un camino
de roca ascendente. También en el término
municipal de Quesa, abundan los abrigos
de pinturas rupestres como el del Voro,
con la escena de los cuatro arqueros. Salimos
de Quesa hasta Navarrés, entre pinadas y campos de
almendros, olivos y algarrobos. Navarrés se encuentra
arropado en el corazón de la comarca, situado en las
inmediaciones del río Grande. Navarrés es un
municipio en las faldas de un cerro que corona la
ermita del Cristo de la Salud. Dentro de la población
destacan un silo de origen árabe conocido como La
Tinaja y la fuente de los veinticuatro chorros, con más
de doscientos años de antigüedad. Los accidentes
geográficos por los que pasa el agua, susceptibles de
ser utilizados por el ser humano como área
recreativa, se multiplican en Navarrés. Estas zonas,
además de poder ser empleadas para el
esparcimiento, son enclaves naturales de gran
atractivo y frondosa vegetación. Si realizamos la ruta
en verano queda claro que el viajero deberá ir
provisto de un equipo de baño. Podemos ir, por
tanto, a la Ceja del Río Grande, en la que existe una
zona de acampada, al barranco de los Chorradores y
el del Barcal, zona paisajística de belleza singular, a
Playamonte, con su playa artificial al Pozo de las
Quebradas, que tiene aguas termales con alto
contenido en hierro de propiedades curativas; la
Sima de Tous, cueva con estalactitas y estalagmitas, y
la presa de Escalona, impresionante obra de
ingeniería ubicada en un paraje entre montañas. Nos
dirigimos ahora a Bolbaite. Desde Navarrés a Bolbaite
la fertilísima huerta llena el paisaje con infinidad de
invernaderos donde se cultivan flores. Navarrés es
uno de los principales productores de todo el
conjunto de tierras valencianas, hasta el punto de
que por este motivo se le conoce como
“la Holanda
valenciana”
. Llegamos a Bolbaite, localidad dividida
por el río Sellent, que a su paso por el municipio
pinturas y al fantástico entorno natural donde se
localizan:
“El espectáculo de la naturaleza que
disfrutamos nos confirmó en las excelentes condiciones
que tenía como refugio en los tiempos prehistóricos
cuando fue ocupada por la horda de los cazadores
autores de las pinturas rupestres que íbamos a estudiar.
El lugar donde están las pinturas es sitio de agreste
belleza, a una altitud de 480 metros, junto al borde alto
del imponente salto de la Rebolla. Se abre la cueva en la
ladera rocosa del barranco a veinticuatro metros de
altura sobre las aguas del arroyo que, por el fondo, corre
en régimen torrencial de saltos y hondos pilancones”
.
Por su parte, en el barranco Moreno, encontramos
impresionantes rocas calizas, abrigos, cuevas y
formaciones geológicas bien diferentes e
interesantes. Además, hermosas pozas de agua
cristalina y de color verde se suceden a lo largo de
todo el barranco. Las pinturas rupestres de los
abrigos no desilusionan al visitante, ya que las figuras
de ciervos, cabras y motivos geométricos se aprecian
sin dificultad dibujados sobre la piedra.
Nos vamos de Bicorp por la CV-580 dirección a
Quesa; en la rotonda de la entrada del pueblo, a
mano derecha, tomamos una carretera que nos
conduce a Los Charcos, a siete kilómetros. Estamos
ante otro lugar muy bien acondicionado para el
baño. Hay habilitados servicios, paelleros, zona de
acampada, mesas y sillas de madera y un hueco
entre las rocas, donde se filtra un poco de agua que
tiene escrito, en pintura blanca, “nevera pública”. El
viajero deberá llevarse sus propias provisiones, entre
ellas el agua, puesto que hay una fuente de agua no
potable. Los Charcos están compuestos por tres
Ruta 8
De Buñol a Xàtiva