- 83
La ruta propuesta va desde Buñol hasta Xàtiva. En el
camino, recorreremos los pueblos de la Canal de
Navarrés. La ruta que haremos está muy ligada con el
agua. Ya desde Buñol encontraremos cascadas,
pozas, charcas de ríos, albuferas, embalses,
manantiales y fuentes. También, esta zona del interior
destaca por ofrecernos los parajes menos
manipulados por la acción del ser humano de toda la
Comunitat Valenciana, como son el Macizo del
Caroig y la muela de Cortes de Pallás. Tendremos
ocasión, además, de encontrarnos con la historia, por
ejemplo, en el castillo de Montesa, pero también nos
encontraremos con los orígenes de la propia historia,
ya que visitaremos cuevas como la de la Araña, que
contiene pinturas rupestres declaradas Patrimonio de
la Humanidad. La relación entre el hecho de que
estas tierras hayan sido pobladas desde el principio
de los tiempos y la abundancia de agua es directa.
Nos remontaremos, incluso, un poco más en el
pasado para descubrir las huellas de dinosaurio. En
esta ruta descubriremos pueblos y paisajes de una
gran belleza y tranquilidad que, a buen seguro,
sorprenderán a las personas que no estén
familiarizadas con el lugar.
Por la Hoya de Buñol
Iniciamos nuestra ruta en Buñol, el municipio situado
en la comarca de La Hoya de Buñol; es
mundialmente conocido por la fiesta de la Tomatina,
declarada de interés turístico internacional. Visitado
por cientos de miles de personas el último miércoles
del mes de agosto para acudir a la fiesta, Buñol
posee, además, otros encantos. La población está
coronada por un castillo que se encuentra en estado
de semirruina, pese a que está parcialmente
restaurado desde 1957, y cuya torre del homenaje se
eleva hasta los treinta metros. El castillo,
históricamente, tuvo una gran importancia
estratégica al encontrarse camino hacia Madrid y en
lo que un día fue la frontera entre Castilla y el Reino
de Valencia. Salimos de Buñol con el coche por la CV-
425 y poco después, a mano derecha, encontramos
una señal, a la que debemos estar pendientes para
no pasarnos de largo, en la que se nos indica la
localización de la cueva del Turche. Dejamos el coche
y nos dirigimos a la citada cueva. Se trata de una
cascada que cae sobre una poza insertada en una
cavidad rocosa. El rincón natural resulta bastante
bello y tranquilo y es especialmente interesante en
verano, cuando aprieta el calor, ya que está
permitido el baño. Hay habilitadas tres mesas a
modo de merendero. Un fin de semana por la
mañana podemos encontrar por estos parajes a
gente haciendo deporte, excursionistas equipados o
simplemente, personas que toman el almuerzo en el
merendero contemplando la cascada. Subiendo por
el camino en el que hemos dejado el coche (la cueva
del Turche queda a la derecha) y remontado el
discurrir del río Juanes llegamos a la Cueva de Las
Palomas, también de gran belleza y que cumple la
misma función refrescante en verano. Nos vamos de
Buñol y llegamos a Alborache por una carretera
marcada por la hilera de pinos que crecen a ambos
lados de la calzada. Alborache es un pequeño pueblo
en el que destaca, en el casco antiguo, la iglesia
82