como la Alameda, en la que está situado el Palacio
del Conde de Cervellón, sin duda alguna, el principal
edificio de carácter civil, construido en la Edad
Media sobre el antiguo castillo árabe. En esta zona
baja, de calles estrechas y con buenas muestras de
arquitectura popular tradicional, se halla el templo
parroquial de la Inmaculada. Se advierte enseguida
que se trata de un pueblo próspero, dotado de todo
tipo de servicios públicos. También merece la pena,
en los alrededores del pueblo, una visita al gorgo del
Catalán, pequeño embalse de agua que nace en la
fuente Negra; al gorgo de la Escalera, al Azud, una
pequeña laguna rodeada de frondosa vegetación, y
a la fuente de Marzo. Dejamos Anna en dirección
sureste para acercarnos a la capital de la Canal de
Navarrés, Enguera. Deberemos dejar la CV-580 para
continuar nuestra ruta por la CV-590. Enguera está
enclavada en las estribaciones de la sierra a la que
da nombre. Merece la pena acercarse a su inmensa
sierra y pasear sosegadamente por las innumerables
pistas forestales que trascurren entre lomas, cerros y
barrancos como el de la Hoz. Destacan las
localizaciones de los caseríos dispersos por sus
montes. En uno de ellos, El Teularet, podemos visitar
un centro de interpretación y un aula de la
naturaleza con agricultura y ganadería ecológica,
uso de energías alternativas, camping naturista,
edificios bioclimáticos y tratamiento integral de
residuos. El paisaje rural de la sierra de Enguera
muestra una perfecta simbiosis entre la presencia
del hombre, con sus cultivos de olivos, algarrobos o
almendros y sus corrales, parideras, casas de campo
y las más sencillas casetas de piedra seca, conocidas
aquí como cucos y el medio natural vegetal que lo
ha sustentado a lo largo del tiempo, con sus
pinadas, encinares, brezos, romeros, jaras, jazmín
silvestre, etc. En este paisaje cultural y natural
serrano no debemos olvidar los importantes
yacimientos arqueológicos de la sierra, entre los que
destaca el poblado íbero de Lucena, de entre el siglo
III y la primera mitad del siglo I a.C.
Por La Costera,
encuentros con la historia
Dejamos la Canal de Navarrés para adentrarnos ahora
por la comarca de La Costera. Nos dirigimos a
Montesa, situada en la parte sur de la sierra de
Enguera. Para ir en coche deberemos volver por la
CV-590 hasta la CV-585, que rodea la sierra, hasta
toparnos con la A-35 en dirección hacia Almansa.
Una vez allí, continuaremos por la autovía hasta ver la
salida de Montesa. De todas maneras resulta mucho
más atractivo cruzar la sierra a pie, bastante
escarpada por la zona norte y mucho más suave por
la zona sur para, a los ocho kilómetros, encontrarnos
con Montesa y su castillo. El castillo de Montesa es
una de las piezas histórico-artísticas más importante
de la que podemos disfrutar los valencianos. A su
valor intrínseco hay que añadir que se trata del único
castillo-convento del antiguo Reino de Valencia. Las
imponentes ruinas del castillo de Montesa se hallan
sobre el montículo a cuyos pies se extiende la
población, en un estratégico emplazamiento
dominando el valle. El castillo fue una destacada
fortaleza islámica, citada por antiguas fuentes de la
época, construida casi con seguridad sobre
asentamientos de civilizaciones anteriores. Tras la
expulsión definitiva de los musulmanes debió sufrir
pocas modificaciones hasta que Jaime II la entregó a
la Orden de Montesa en 1312. Después, tras diversas
reformas, acabó siendo abandonado en 1748 a causa
de los terremotos que derrumbaron buena parte de
Ruta 8
De Buñol a Xàtiva