magníficas vistas de la devesa. Nos dirigimos ahora
hacia el oeste, hacia el lago, y nos topamos con el
embarcadero más afamado del parque. Desde este
embarcadero es tradición ver la puesta de sol. El sol
se refleja en el lago, haciendo un camino rojo sobre
la tabla de plata que es el agua: un espectáculo que
ningún visitante debe perderse. De este
embarcadero comentaba el escritor Joan Fuster a
finales de la década de los sesenta del siglo XX:
“L'Albufera íntegra se abre delante nuestro: una lámina
de color gris perla quizá, tirando a azulada en algún
punto, incierta a los extremos, acicalada al centro. Si
asoma un conato de brisa, apuntan simulacros de ola.
Pero ahora elegimos una tarde clara y quieta. La imagen
tiene la perfección de un cromo... La visión varía según
las horas, según la época del año, según el azar
meteorológico”
.
Volvemos ahora a la CV- 500 y en un desvío a la
derecha cogemos la carretera de El Palmar. Antes de
llegar a El Palmar nos detenemos en el Racó de l’Olla.
En el Racó de l’Olla existe un centro de recepción,
información e interpretación del parque natural de
l’Albufera. Allí se puede recrear la vida salvaje y la
cultura del parque natural mediante unas maquetas,
paneles y sistemas audiovisuales, complementados
con los itinerarios didácticos y miradores de la
avifauna. Monitores de televisión muestran imágenes
en tiempo real tomadas en diferentes lugares
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y más cercanas al suelo. En las
malladas
los dos
cordones dunares drenan las aguas de lluvia de esta
depresión, lo que, unido a la proximidad de las aguas
subterráneas, provoca la aparición de charcas y áreas
pantanosas, en las que crece una vegetación
mayoritariamente compuesta por juncos y plantas
crasas adaptadas a distintos grados de
encharcamiento y salinidad. Empezaremos a ver
crecer la vegetación gradualmente. Precisamente en
esta zona, andando por la avenida de El Saler, a
ambos lados del camino se extiende la parte más
tupida del bosque de la devesa. Si lo deseamos,
antes de llegar al pueblo, podemos girar a la
izquierda e internarnos un rato por el bosque. Dada
la frondosidad del mismo, cuando hayamos
avanzado un trecho no es extraño que nos sintamos
un poco desorientados o perdidos. Hay zonas,
incluso, por las que no podemos pasar debido a la
cantidad de sotobosque existente. En cualquiera de
los casos esta sensación de desorientación será eso,
una sensación más que una realidad, puesto que,
andando dirección este u oeste, encontraremos
rápidamente la playa o la carretera, respectivamente.
Llegamos al pueblo de El Saler y debemos pasar a
visitar las barracas de la calle Anguilera y del
Embarcadero. La barraca es la casa típica valenciana.
Era la casa construida por los labradores y por los
pescadores y tiene una forma característica con un
techo triangular cubierto de cañizo. En la actualidad
han desaparecido la mayoría pero aquí, en el parque
de l'Albufera, se conservan algunas de las pocas que
todavía quedan. Desde El Saler tomaremos la CV- 500
y en la segunda rotonda que nos encontremos
tomaremos la avenida Gola de El Pujol. Desde esta
avenida nos dirigiremos al primero de los canales de
desagüe o golas que visitaremos: la gola de El Pujol.
Las golas regulan mediante compuertas el nivel de
las aguas del lago y permiten la inundación de las
aproximadamente 18.000 hectáreas de terrenos
limítrofes que se dedican al cultivo de arroz. Desde el
puente de la Gola de El Pujol tendremos unas