la población de El Faro de Cullera, donde está
ubicada la playa del Dosser, en la plaza Doctor
Fleming s/n podremos visitar la cueva-museo del
Dragut. El 25 de mayo de 1550, como parte de su
campaña de saqueo por el Mediterráneo, el corsario
berberisco Dragut, lugarteniente de Barbarroja,
consiguió un importante botín en bienes y cautivos.
El suceso causó gran conmoción en la Cullera de la
época y la villa quedó prácticamente despoblada
durante décadas. En la cueva en la que, según la
leyenda se produjo el intercambio de prisioneros, se
ubica el museo sobre la piratería mediterránea en el
siglo XVI. Visitamos el museo y nos quedamos a los
pies de la Sierra de les Raboses. El nombre de la
montaña se debe a que en una época habitaban
muchos conejos, haciendo que también se
encontrase el zorro (
rabosa
en valenciano) en el
mismo hábitat. En los últimos tiempos, a causa de la
especulación urbanística y la explotación turística,
rara vez suele verse algún zorro, excepto en contadas
ocasiones. Antes de subir para llegar a Cullera
cresteando la sierra debemos detenernos al norte, en
un recoveco de la montaña, en la balsa de San
Lorenzo. La balsa es un gran estanque rodeado de
cañas y con la fauna autóctona del parque natural de
l'Albufera. Probablemente, se formó como
consecuencia del cierre de un pequeño lago por la
misma franja de tierra que aisló a l'Albufera de
Valencia. Ahora sí, nos dirigimos a Cullera por la sierra
de Les Raboses. De esta montaña cabe destacar que,
por su situación geográfica, desde la cual se
controlan todos los alrededores, siempre estuvo
habitada y utilizada como atalaya, hecho constatado
por el castillo musulmán reformado más tarde por
los cristianos y, a principios del siglo XX, vuelto a
reformar para albergar un santuario. Mucho más
reciente es el fuerte en la parte más elevada de la
montaña que data de la época de las guerras
carlistas. Descendemos a Cullera por su Calvario, una
blanquísima y zigzagueante senda del siglo XIX.
Desde Cullera nos dirigimos a Sueca. Nada más
adentrarnos en la marjal descubrimos, en un cerro, la
ermita dels Sants de la Pedra, que alberga el Museo
del Arroz. El museo, situado en este paraje singular
que permite la visión hasta el horizonte de arrozales,
alberga todas las herramientas que se han hecho
servir ancestralmente para cultivar este cereal, y tiene
un gran valor etnológico. Todos los objetos
expuestos pertenecen al cultivo tradicional del arroz.
Datan de los siglos XIX y XX. En el museo se explica
cómo ha evolucionado todo el proceso de labranza
hasta la siembra. Otra de las salas se encuentra
dedicada a la gastronomía del arroz y en ella
podemos encontrar utensilios de cocina. El cultivo
del arroz, además de ser una actividad agraria de
enorme importancia en la zona y, por extensión, en
la provincia de Valencia, constituye un sistema
fundamental para la conservación de la riqueza
biológica del parque, puesto que sustenta una
Ruta 9
De Valencia a Sueca