Rutas y excursiones - page 47

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de los barrancos y ríos que rinden tributo al macizo y
cima del Penyagolosa.
Las masías son bastiones de unas formas de vida que
la actual economía de mercado ha dejado de lado.
Prueba de ello es el cercano poblado abandonado
de Bibioj. Desde el puerto del Remolcador nos
dirigimos a la ladera del estrecho valle del río
Villahermosa, donde cuelga la villa de Castillo de
Villamalefa. Podemos hacer una visita al pueblo y
disfrutar con una trama urbana de calles escalonadas
y estrechas. Desde el Castillo de Villamalefa bajamos
al valle generado por el río Villahermosa en dirección
a Zucaina y, antes de llegar a esta población, nos
detenemos en el Chorrador. Escondido entre las
incipientes montañas, este salto de agua forma, a sus
pies, pozas de agua cristalina en un embalse apto
para el baño. Se trata de un paraje de gran belleza y
que en los meses de estío hace, además, la función
de lugar recreativo y de refresco. Paisajes que van
ganando en belleza y diversidad a medida que nos
acercamos a Montanejos, donde nuestra ruta
alcanzará rincones naturales muy ligados con el agua
y sus diferentes usos. Pero, antes de dirigirnos a
Montanejos desde el Chorrador, nos pasaremos por
Zucaina para comprobar la tranquilidad y sosiego
que se respira en este pueblo del Alto Mijares. Ahora
sí, nos dirigimos a Montanejos y, por el camino,
siguiendo la ribera del río Villahermosa, seguimos
encontrándonos masías que hasta hace poco
estaban habitadas todo el año y aldeas como la de la
Artejuela. Nos volvemos a plantear, casi sin querer, la
paradoja de cómo el ser humano ha sido capaz de
poner en práctica, a lo largo de la historia, una
simbiosis con el mundo natural, sin impactos
desfavorables sobre el ecosistema que le llevaron, o
le han llevado a alcanzar, una calidad de vida objeto
de envidia por parte de muchas de las personas
involucradas en el ritmo estresante que imponen las
ciudades. Encontramos, pues, todo un entramado
estructural del mundo ganadero, agrícola y forestal
hoy abandonado a su suerte, pero ofreciendo bellos
rincones naturales y culturales debido al aislamiento
y soledad que ha provocado esta deserción.
Llegamos a Montanejos y, como ya hemos
adelantado, el pueblo ofrece numerosas
posibilidades para realizar excursiones y visitas a
parajes naturales, muchos de ellos ligados con el
agua. Y es que en Montanejos nos encontramos con
el Mijares, río al que acompañaremos desde este
momento, hasta su desembocadura en el mar
Mediterráneo. Prácticamente sin salir del pueblo nos
topamos con la llamada playa de Montanejos, unas
piscinas naturales en las que está permitido el baño.
Pero, sin lugar a dudas, la poza de mayor fama y
tradición es la Fuente de los Baños, que
localizaremos a escasos kilómetros del pueblo,
siguiendo la ribera del río dirección oeste. Esta
fuente, acondicionada con una zona de merendero y
juegos, posee aguas declaradas de utilidad pública
por la Real Orden del 13 de octubre de 1863. Las
aguas tienen una agradable temperatura constante
todo el año, 25º C, por lo que se califican como
hipotermales. Otro lugar de interés que deberemos
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