Rutas y excursiones - page 55

comunicación que históricamente ha unido
Aragón con el Reino de Valencia hasta la
construcción de la carretera N-234. Por ella
debían pasar necesariamente las
caballerías y carruajes que circulaban entre
Aragón y Valencia. Hoy tan sólo son un
grupo de edificios que conforman un
entorno agradable de gran valor agro-
ecológico entre campos de almendros
rodeados de bien conservadas masas de pino
carrasco. Cercana a la vía verde y vinculada a la masía
se localiza la fuente del Ragudo. Su generoso caudal
es utilizado para el abastecimiento y el riego de
pequeñas huertas en las masías del Ragudo, del
Sordo y de Parrela. La fuente se localiza en un
entorno de gran belleza, entre grandes zarzales,
campos de almendros, olivos y las primeras huertas
con frutales en regadío. Según diferentes
especialistas, la composición físico-química de estas
aguas la convierten en las de mayor calidad del
término municipal de Viver. El rincón es de los que
invitan a la parada relajante y al baño en verano. Más
adelante la vía verde salva y bordea el barranco del
Hurón, encantador paraje en el que destaca la
presencia de diferentes árboles frutales en regadío
(perales, cerezos) junto a la vegetación de ribera del
barranco compuesta por chopos, zarzales y juncos. El
lugar es de gran valor botánico y belleza paisajística.
No es inusual la presencia de algún rebaño de
ganado lanar como testimonio de que, aún de forma
marginal y con rendimientos cercanos a la
autosubsistencia, las gentes de la comarca
mantienen esta tradicional forma de explotación
ganadera. Conservan, de esta manera, el contacto
con la naturaleza, los aires limpios, el agua de fuentes
que sólo ellos conocen y disfrutan y el amor a las
montañas que les vieron nacer. Llegamos ahora al
viaducto más espectacular de los que nos
encontraremos en la vía verde de Ojos Negros, el de
la Fuensanta. Paralelo al viaducto de la vía verde,
encontramos también el de RENFE. Ambos salvan, de
esta manera, el barranco de la Fuensanta. Una vez
recorrido el viaducto podemos salir en un viaje de ida
y vuelta por un caminito que desciende a mano
izquierda con el fin de refrescarnos en el manantial de
la Fuensanta. Este manantial sin fuente abastece,
junto a otros, las huertas de Benafer, Caudiel, Viver y
Jérica. Se trata de un precioso rincón en el que
podremos observar con claridad la ingente obra de
ingeniería que suponen las infraestructuras de los
viaductos. Seguimos por la vía verde y, tras pasar por
la estación de Caudiel, nos adentramos en otro túnel.
Resulta especialmente bella la espectacular
vegetación que ha cubierto las paredes de desmonte
de acceso al túnel. La salida del túnel coincide con la
villa de Caudiel, que ofrece a sus vecinos y visitantes
un agradable entorno urbano. El pueblo, situado en
un pequeño cerro, queda dividido en dos por un
pequeño barranco. Desde Caudiel, saliéndonos de la
ruta, puede ser interesante una visita a la torre del
Molino y su entorno natural. No están claros los
orígenes de la torre y hay quien se la atribuye a Aníbal
y quien considera que se construyó en la época
medieval. Ha sido restaurada hace poco, y tiene forma
cilíndrica y está construida con material de
conglomerado de piedra y cal que une los bloques de
piedra regulares. La torre está cubierta con una
cúpula revestida de tejas. En los alrededores de la
Torre encontramos instalaciones acondicionadas con
parque, mesas, bancos y paelleros.
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