o Sagunto-Ciudad, situado en la falda del castillo y del
teatro romano, y el Puerto de Sagunto, a cinco
kilómetros del casco histórico. Sagunto es parte de la
historia de Occidente. La conquista de este
importante emplazamiento, altamente fortificado, por
parte de Aníbal en el siglo II a. C., fue el detonante
para que empezaran las II Guerras Púnicas que
pusieron en jaque al potente imperio romano. Hasta la
llegada de los árabes fue la localidad más importante
del actual territorio valenciano y, tras las Guerras
Púnicas, los romanos construyeron un gran circo en la
parte baja de la ciudad y un teatro con capacidad para
ocho mil espectadores. Pasear por Sagunto es darse
un paseo por la historia; el teatro está declarado Bien
de Interés Cultural; también el castillo y la iglesia de
Santa María, del siglo XIV. Por lo que respecta al Puerto
de Sagunto, su faceta industrial en los primeros años
del siglo XX y su origen como núcleo poblacional está
vinculado a los altos hornos, alimentados con el
carbón procedente de Ojos Negros, en Teruel. El
desmantelamiento de la siderúrgica en la década de
los ochenta ha dejado un patrimonio de arqueología
industrial irrepetible, como el impresionante alto
horno construido en la década de los cincuenta. Junto
a éste se encuentran los monumentales talleres
generales de fábrica y el antiguo almacén de
recambios, ambos de 1919. También se conserva gran
parte del mobiliario, con sus vías, naves y maquinaria
de descarga y lavado del mineral. Éste es el punto
donde acaba nuestro recorrido y donde acababa el
recorrido del tren que, durante tantos años,
proporcionó mineral desde Teruel a Sagunto.
Información práctica
Fiestas, gastronomía y artesanía
En la zona interior de nuestra ruta, la gastronomía
entronca con la actividad agrícola y ganadera de las
montañas y valles del Alto Palancia. Hay que destacar
los embutidos caseros y jamones, además de la
Ruta 5
De Barracas a Sagunto
elaboración de una gran variedad de acreditados
platos, como la olla segorbina, el arroz empedrado, el
arroz al horno o el puchero, destacando el magnífico
aceite de oliva de la zona, ingrediente en las típicas
ensaladas de tomate, lechuga, aceitunas y cebolla.
Las pastas caseras son también excelentes, como las
tortas de pimiento colorado, las tortas de manzana,
los testamentos, los pastelitos de boniato... Sin
olvidarnos de las sabrosas frutas de las laderas de las
montañas y de la vega agrícola a base de caquis,
nísperos o cerezas.
En gran parte de los pueblos de interior se celebran
romerías entre las que destaca la de la Cueva Santa, las
fiestas a San Antonio Abad, el Corpus y la afamada
Entrada de toros y caballos de Segorbe. También
resulta interesante la artesanía de la zona interior, con
la fabricación de bastones de madera de almez, una
rica alfarería y productos alimenticios de producción
ecológica. En el Camp de Morvedre, vinculado al litoral,
se celebran las Fallas y la Semana Santa. Hay fiestas
patronales en cada pueblo y ciudad. La presencia en el
pasado de árabes en la zona ha hecho que se hayan
recuperado en algunos pueblos las fiestas de Moros y
Cristianos. En la gastronomía del Camp de Morvedre el
plato estrella es la paella y destca la amplia gama de
arroces que posee la tradicional cocina valenciana,
como el
arròs negre
o el
arròs a banda
. Además,
descubriremos platos típicos con productos de la
huerta como la
olla de fesols i naps
, el potaje de
garbanzos y la olla de carne. Y por lo que respecta a la
artesanía encontramos en Sagunto el botijo de corcho,
un recipiente de corcho con aros para conservar el
agua fresca para los agricultores de la zona. Por otra
parte, en el casco histórico de la ciudad de Sagunto,
existen talleres artesanales y distintos comercios que
ofrecen al visitante sus productos de cerámica y metal.