Rutas y excursiones - page 58

De la catedral de Segorbe al
castillo de Sagunto
Desde Altura es conveniente también realizar una
visita, saliéndonos de la vía verde, a la capital del Alto
Palancia: Segorbe. Esta localidad justifica su
capitalidad, entre otras cosas, por su localización, ya
que el casco urbano se encuentra situado a 358
metros de altura, sobre dos cerros a orillas del río
Palancia, pudiendo controlar, de esta manera, grandes
extensiones de terreno sobre el valle del Palancia. Es
imprescindible recorrer el casco antiguo de Segorbe,
testigo de la historia y declarado Conjunto Histórico-
Artístico y Bien de Interés Cultural. Hay que recordar
que Segorbe es sede episcopal desde 1245. En los
alrededores de Segorbe, y más en concreto en la
pedanía de Peñalba (antes conocida como Cárrica), el
río Palancia también ofrece preciosos rincones que, en
época estival, sirven para refrescarse y disfrutar de la
naturaleza. Destacamos también la fuente de los
cincuenta caños, situada en el margen derecho del río
Palancia, a corta distancia de la ciudad, un magnífico
lugar, con sombras y paelleros; sin duda, un marco
óptimo para el esparcimiento campestre. Sobre los
caños están los cincuenta escudos heráldicos de cada
provincia española. También tiene una balconada con
vistas al río Palancia. Dejamos la capital y retomamos
la vía verde en Altura, continuamos nuestro camino y
llegamos a la rambla de Monteros, atravesamos dos
puentes sobre la rambla y entramos en un bosquecillo
de pinos. El camino que tomamos tiene un desvío a la
derecha que lleva a una masía amurallada con
alojamiento rural y otro a la izquierda, que nos dirige a
las ruinas de la inmensa cartuja de Vall de Crist,
fundada por el rey de Aragón Martín el Humano y su
esposa segorbina, María de Luna. La importancia de la
cartuja se puede deducir por los personajes que
moraron en ella, como Bonifacio Ferrer, que llegó a ser
prior mayor, San Ignacio de Loyola o el papa del cisma
de Occidente, cuando la Iglesia Católica se dividió en
dos, Benedicto XIII. Continuamos nuestra ruta
impregnados de la solemnidad que desprende la
Cartuja y, paseando por desmontes con una densa
vegetación en las paredes, llegamos a Soneja. Este
pueblo, paraíso de la tranquilidad y de la belleza
sencilla, tiene una trama urbana de origen árabe.
Casas blancas y saludables fuentes públicas, con un
entorno natural privilegiado que ofrece espacios
como la dehesa de Soneja, declarado paraje natural
municipal por el gobierno valenciano en 2002. En la
dehesa existe una laguna, de aguas dulces y
abundante vegetación. Entre la fauna que podemos
encontrar en este espacio queda constatada la
presencia del sapo de espuelas y el gallipato, ambas
consideradas como especies vulnerables por el
Catálogo Valenciano de Especies Amenazadas. Desde
el punto en el que hemos dejado la vía verde ésta
desaparece y debemos continuar por un camino de
servicio de la autovía hasta retomar de nuevo la traza
de la vía verde. Una vez de nuevo en la vía podremos
disfrutar, desde un mirador con bancos, de una
magnífica vista del pueblo de Sot de Ferrer y su vía
crucis, que asciende serpenteando la montaña. Este
calvario que va desde el núcleo urbano hasta la ermita
de San Antonio es una de las imágenes típicas de la
comarca debido a su buen estado de conservación y
lo espectacular de su camino encalado. Todo el
conjunto arquitectónico de Sot de Ferrer mantiene en
estimable estado la arquitectura tradicional, con una
inmejorable integración paisajística y ambiental con su
entorno natural más inmediato (cerro de la Ermita y el
Calvario, riberas y terraza fluvial del río Palancia). Nos
despedimos en este punto del Palancia, o por lo
menos del Palancia que hemos conocido a lo largo de
la ruta desde que coincidimos con él en Jérica, ya que
Sot de Ferrer es la última localidad que aún ve pasar
agua por el cauce del río en condiciones normales.
Ruta 5
De Barracas a Sagunto
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