Rutas y excursiones - page 63

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Uno de los principales atractivos de la ruta es poder
bordear las riberas del río Turia, eje vertebrador de
esta ruta, en su trayecto por los lugares más
recónditos de las montañas valencianas, visitando las
pequeñas localidades que se encuentran al calor del
gran río valenciano. En las cercanías del Rincón de
Ademuz, el río y su entorno forman uno de los
enclaves mejor conservados de la Comunitat
Valenciana, con grandes extensiones de pino laricio y
sabinares. Dos tercios de la superficie de esta
comarca es forestal, lo que constituye un auténtico
pulmón verde para la provincia de Valencia.
Aunque el río Turia, por sus grandes tramos de aguas
reguladas por embalses, no ofrece en gran parte
rincones íntimos, sí es recomendable acercarse al
tramo cercano al embalse de Benagéber. En esta zona
la belleza de los paisajes y la conexión con el embalse
de Loriguilla son muy interesantes para recorrer. A
continuación, nos dirigiremos a las proximidades de
Chulilla, donde las aceradas verticalidades creadas por
las aguas impresionan al visitante.
El tramo del Turia entre Chulilla, Gestalgar y Bugarra,
con las últimas pozas de agua y hoces, muestra sus
paisajes más modestos antes de abrirse camino por la
comarca del Camp de Turia hacia la huerta de Valencia.
El Rincón de Ademuz
La ruta se inicia en Castielfabib, conocido también
como el pequeño Albarracín, situado a más de mil
metros sobre un peñasco, a orillas del río Ebrón. Sus
calles empinadas, que escalan la falda del monte, nos
sorprenderán en nuestra escapada. En la cumbre
quedan restos de lo que fue un castillo romano y
posteriormente árabe. Junto a él se localiza la iglesia
fortaleza de Nuestra señora de los Ángeles, del siglo
XIII, aunque reformada en el XIX y, además, podemos
visitar las ruinas del convento de agustinos de San
Guillermo. Como curiosidad, cada domingo de
Resurrección varios jóvenes suben al campanario de
la iglesia y, abrazados a la campana Guillermina, la
acompañan en el volteo. Si nuestra visita transcurre
en otoño nos sorprenderá el bosque galería del río
Turia en su encuentro con el río Ebrón, en el que los
paisajes se tiñen del color ocre y amarillo de los
chopos, álamos y el resto de vegetación.
En la aldea de Los Santos, en el término de
Castielfabib, podemos acercarnos a la Iglesia de San
Marcos y lo que queda de los antiguos pajares y
corrales que conforman el lugar.
Nos dirigimos a Ademuz bordeando el río Turia
entre huertas de hortalizas, campos de frutales y
bancales de almendros. A nuestra izquierda
localizamos Torrebaja, con su bella iglesia de Santa
Marina y sus ermitas de San José y San Roque. La
paz y armonía de las aldeas se deja notar en
Castielfabib, Mas de los Mudos y Mas de Jacinto
además de en la tranquila Torrealta.
La llegada a la capital de la comarca, Ademuz,
impresiona por el escalonamiento de su núcleo
urbano, el cual conserva su carácter y trama urbana
serrana de manera inmejorable. Sus fachadas
ascienden el cerro de los Zafranales, conformando un
entramado de calles estrechas con balcones y
barandas de madera. En la cima más elevada se
localizan las ruinas de una antigua ermita y el castillo.
Lo más recomendable es realizar un tranquilo paseo
por sus calles para descubrir el bello conjunto
urbano y acercarse a la Iglesia de San Pedro y San
Pablo, del siglo XVII, con su alto campanario
cuadrado singular. Más alejado del centro podemos
visitar la ermita románica de nuestra Señora de la
Huerta, mandada construir por Jaime I, que
constituye el edificio más antiguo de la villa. De su
fachada destacan las dos gruesas columnas toscazas
y en su interior podemos ver una pintura mural de
María Magdalena. Es la ermita de Nuestra Señora de
la Huerta, una de las joyas de la arquitectura
valenciana y que constituye un verdadero resumen
de estilos artísticos, en virtud de las sucesivas
ampliaciones que sufrió a lo largo de su historia.
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