Vertiginosos cañones e
impresionantes panorámicas por la
caprichosa orografía de Los Serranos
Nos dirigimos desde Tuéjar por la carretera que linda
con el embalse de Benagéber camino a Chelva. El
tramo es una zona donde el discurrir del río Turia por
el interior de la Serranía se convierte en la verdadera
columna hidrológica de la comarca. Se trata de un
corredor de agua, ya que no es posible el paso de
personas ni mercancías por este profundo cañón
encajado. El Turia se ensancha sólo en terrenos
geológicamente más débiles, caso de las cubetas
geológicas donde se encuentran los embalses de
Loriguilla y Benagéber. Por esta razón allí se
asentaban dos núcleos urbanos primitivos cubiertos
en la actualidad por las aguas.
Al tratarse de una zona con espectaculares
desfiladeros proponemos una ruta no apta para
vehículos de motor que parte de una pista de tierra
que arranca del muro del embalse de Benagéber. Para
los coches habrá que deshacer camino hasta Tuéjar y
alcanzar Calles por la carretera CV-35.
Los que recorran el camino en bicicleta o andando
descubrirán los tramos del Turia más espectaculares,
con misteriosas cuevas como las de Puerta, Sarria y
Urgacho, cercanas al lecho del río que ofrecen al
viajero un bosque de ribera de gran cromatismo junto
a pozas de agua virginales para bañarse en verano.
Pero disfrutar de la espectacularidad de la naturaleza
en un cañón implica un esfuerzo físico para escalar los
cerca de 450 metros de desnivel que nos llevan hasta
el caserío del Collado Estrecho, ya camino de Calles, ya
que es imposible continuar río abajo. En la subida,
Si se opta por un paseo aguas arriba del caserío de
Zagra se descubre una pista forestal con largos
toboganes que ayudan a salvar recodos cerradísimos
del curso del río Turia. Son rincones de gran valor
ecológico entre las escarpadas hoces excavadas por
las aguas del Turia.
Retomamos la ruta desde el caserío de Zagra para
dirigirnos a Tuéjar por un camino de bellas estampas
y donde será fácil descubrir algunas huellas de los
paseos nocturnos de jabalíes, zorros o liebres, y por
qué no, y con un poco de suerte, disfrutar del vuelo
del águila culebrera, el halcón peregrino o el azor por
estos montes que forman las estribaciones
secundarias de la cordillera Ibérica, un territorio bello
y accidentado surcado por dos ríos, el Turia y el Tuéjar.
Alcanzamos Tuéjar por carretera y nos encontramos
ante una villa con restos de su histórico castillo y la
ermita de San Cristóbal. En su plaza mayor podemos
visitar la iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles, un
edificio barroco del siglo XVII con una imponente
torre-campanario, así como el cercano paraje de Azud.
Ruta 6
De Castielfabib a Llíria