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El fabuloso Desert de les Palmes
Una vez atravesado el Prat de Cabanes-Torreblanca
continuamos por la zona litoral dirección sur y, antes
de introducirnos por el interior al Desert de les
Palmes, hacemos una parada en Orpesa del Mar.
Recorremos el casco antiguo de esta localidad
costera, que muestra una estructura de ciudad
medieval en la parte alta, con sus estrechas y
empinadas calles que llevan a las ruinas de las
murallas y del castillo de origen musulmán. Aunque
el mayor interés histórico-arquitectónico de Orpesa
del Mar reside en la torre defensiva del Rey,
localizada en las cercanías del faro. Al igual que
la torre Badum esta torre de vigilancia fue
construida con el fin de prevenir los ataques
de los piratas berberiscos. Se trata de un
espléndido ejemplo de edificación militar
construida en la época de Fernando I de
Antequera bajo los cánones renacentistas,
que ha llegado hasta nuestros días en
perfecto estado de conservación. Nos
dirigimos, ahora sí, al Desert de Les Palmes,
el cuarto y último parque natural que
visitaremos durante esta ruta. Estas
frondosas montañas todavía muestran las
secuelas de los incendios producidos en 1985 y 1992.
Sin embargo se pueden encontrar lugares
maravillosos en estos parajes, residencia, desde hace
muchos años, de los monjes carmelitas descalzos. De
hecho, el nombre de Desert (desierto) responde a la
denominación que los carmelitas ponen a sus retiros
espirituales, mientras que Les Palmes se debe a la
gran cantidad de palmitos existentes por esta sierra
litoral que, al igual que en la Serra d’Irta, poseen un
gran tamaño. Comenzamos nuestro recorrido y
accedemos al Desert de les Palmes por el viejo
camino que une Oropesa del Mar con Cabanes,
remontando el valle de Miravet. Conviene hacer una
parada en la font de Miravet para beber un poco de
agua y contemplar un castillo cercano colgando de
un cerro. Nos acercamos, por el valle de Miravet, a La
ermita de les Santes, antes de introducirnos en el
corazón de las montañas del parque natural. El
entorno de la ermita, con su fuente de frescas aguas,
muestra una exuberante vegetación de pinos,
encinas y madroños. Los vecinos de Cabanes y la
Pobla Tornesa acuden puntualmente todos los años
en procesión hasta este lugar de culto. Nos
adentramos, ahora sí, en el valle central del Desert.
Arriba las agujas de Santa Águeda parecen estar
cortando el cielo. Desde este punto podemos
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