especies vegetales y animales no habituales y la
quema de la vegetación original por intentar acabar
con las víboras. Además, hasta que las islas fueron
protegidas, constituían un campo de tiro de la
aviación y de la marina, hecho que produjo el
deterioro de muchos de los escollos que las forman.
A esto se unieron las visitas incontroladas y la pesca
furtiva. La declaración en el año 1988 de las Illes
Columbretes como parque natural, en 1990 como
reserva marina y su recalificación en 1994 como
reserva natural las ha preservado con dignidad para
las generaciones futuras, convirtiéndolas con dicha
protección en un paraíso para la vida salvaje, con una
rica y particular avifauna y un fondo marino con una
vida animal y vegetal de valor incalculable. Cabe
añadir que las Illes Columbretes constituyen un
destino de primer orden para los aficionados al
submarinismo de todo el mundo debido a la
transparencia de sus aguas, a la belleza de sus fondos
y a la gran variedad y cantidad de especies animales
y vegetales que alberga. Nos despedimos de las Illes
Columbretes y retornamos a la Península Ibérica para,
desde Alcossebre, continuar dirección sur a la
urbanización Torrenostra. Desde aquí realizaremos un
paseo a pie por la playa, bordeando el Prat de
Cabanes-Torreblanca sobre su cordón litoral de
cantos rodados. El marjal, conocido antiguamente
como Prat d’Albalat dels Ànecs, es actualmente un
parque natural de cerca de 2.200 hectáreas
protegidas. Se trata de una antigua albufera en
avanzado estado de colmatación por sedimentos de
carácter aluvial (acumulaciones de cantos calizos con
potentes intercalaciones arcillosas) procedentes de
los relieves circundantes. El parque se caracteriza por
la presencia de una lámina de agua, permanente en
algunos lugares y temporal en otros. La inundación
de determinadas zonas se produce debido a que es
una zona deprimida porque no existe ningún curso
fluvial continuo que aporte agua al parque, aunque sí
existen diversos manantiales de agua dulce que
contribuyen a mantener inundadas algunas zonas
durante todo el año. Entre las prácticas productivas
realizadas en el Prat destacan la ganadería y la
extracción de turba. Esta última actividad comenzó a
realizarse a mediados del siglo XIX, pero fue a finales
de la década de los cincuenta cuando comenzó la
explotación industrial del yacimiento. En la actualidad
más de sesenta hectáreas de marjal han sido
transformadas como consecuencia de esta actividad.
En el parque se encuentran fundamentalmente tres
grupos de comunidades vegetales: las de los
saladares, las propias del cordón litoral y las acuáticas
y pantanosas. Cerca de ochocientas hectáreas del
parque natural también se encuentran protegidas
como Zona de Especial Protección para las Aves
(ZEPA). Las especies por las que el Prat se declaró
ZEPA son el avetorillo, el aguilucho cenizo, la
cigüeñuela canastera y el carricerín real. Hay que
destacar, también, la existencia de dos especies de
peces emblemáticas de la Comunitat Valenciana
como son el
samaruc
y el
fartet
, ambos en peligro de
extinción. Al sur del paraje se encuentra el centro de
información. Tan sólo hay que tener en cuenta que
las visitas con guía gratuito sólo se realizan por las
mañanas y que el grupo máximo es de 35 personas,
existiendo un control muy severo de paso a las zonas
de nidificación de aves.
Ruta 3
De Peñíscola a Castellón de la Plana