dirigirnos al pueblo de Benicàssim. Esta localidad es
uno de los símbolos más emblemáticos de Castellón
Costa Azahar. Benicàssim ha sido el destino turístico
por excelencia debido, entre otras cosas, a sus muy
estimables playas de arena. No podemos pasar por
alto la zona de las Villas, edificios de veraneo de la
burguesía que se construyeron frente al mar a partir
de 1879. A lo largo de las últimas décadas del siglo
XIX y las dos primeras del siglo XX se articuló un
núcleo estival con edificios de estilos como el
modernismo, clasicismo, racionalismo, estilo
victoriano o tendencia popular. Destacamos también
el cruce entre el Valle de Miravet con la carretera que
asciende desde Benicàssim, ya que se disfruta de una
panorámica de conjunto del valle central del Desert
de les Palmes. Volvemos de nuevo al interior del
parque natural y, en las laderas del Pico “El Bartolo”, el
pico más alto del parque natural, con 721 metros,
encontramos diferentes ermitas como la de los
Desamparats, la del Naixement, (de finales del siglo
XVII); la de Santa Teresa, que es la mejor conservada
de todas, y la de Sant Josep, con sus excelentes
aguas. Ellas otorgan carácter al paisaje, hasta el punto
de ser uno de los emblemas del parque natural.
Llegados a un punto de la ruta tendremos delante
los dos conventos carmelitas: el más moderno,
ubicado a nuestra derecha, y el viejo, construido en
piedra de rodeno. La historia cuenta que en marzo
de 1697 comenzaron los trabajos de construcción
del monasterio. Tan sólo fue ocupado durante medio
siglo, pues a finales de 1783 una serie de
corrimientos y temblores de tierra provocaron
grandes simas en la zona y abrieron varias grietas en
las paredes del edificio. El antiguo convento fue
abandonado. En 1784 empezó a levantarse el nuevo
monasterio en un lugar más seguro y estable. Desde
el momento de su fundación la historia del paraje
transcurrirá pareja a los avatares de la orden
carmelita y a ella se debe, en parte, la conservación
en buen estado del patrimonio natural y cultural, ya
que fue la única orden religiosa no exclaustrada en la
desamortización de Mendizábal. El hecho de que
gran parte de las tierras del paraje hayan pertenecido
siempre a la orden ha sido, sin lugar a dudas, lo que
ha evitado la proliferación en ellas de urbanizaciones.
Los monjes carmelitas ofrecen visitas guiadas al
nuevo convento, incluido su pequeño museo, todos
los domingos y festivos al mediodía. Desde el
convento existe una carretera asfaltada a mano
derecha que lleva a la cumbre del Bartolo, donde
encontraremos unas vistas impresionantes dignas de
ser fotografiadas. Si el día está despejado se puede,
incluso, ver las Illes Columbretes. A continuación
llegaremos al centro de información del parque
natural. En 1994 la Generalitat adquirió el antiguo
edificio de Auxilio Social, donde recibían atención los
niños huérfanos de Castellón de la Plana, para
restaurarlo y destinarlo como centro de visitantes.
Con la apertura del centro de información “La
Bartola” se dotó al parque de la infraestructura
necesaria para atender visitas, coordinándose desde
allí todo tipo de actividades entre las que se incluyen
itinerarios por sus alrededores. Unos magníficos
paneles, maquetas y audiovisuales componen el
material divulgativo del parque, siendo también de
interés el centro para la recuperación de la tortuga
mediterránea instalado en los jardines anexos.
Ruta 3
De Peñíscola a Castellón de la Plana