Por los lugares que inspiraron a
Azorín, entre bebidas espirituosas,
calzado y parques naturales
Desde Aspe nos acercaremos a Monforte del Cid por
la carretera CV-825, cruzando el ya exhausto río
Vinalopó. Llegamos a esta localidad y nos dejamos
llevar por sus calles, también de claras reminiscencias
árabes y calles estrechas en el barrio de la morería.
Encontramos, sobre los restos de una fortaleza
musulmana, la actual iglesia de Nuestra Señora de las
Nieves, de estilo barroco, de entre los siglos XV y
XVIII, que muestra, orgullosa, su original torre-
campanario de treinta metros de altura, el antiguo
alminar. En Monforte del Cid deberemos probar el
Anís Paloma, incluida en la Denominación Específica
de Bebidas Espirituosas Tradicionales de Alicante.
Dejamos la localidad de Monforte del Cid y nos
dirigimos ahora a la vecina Novelda. La arquitectura
de Novelda destaca por los edificios modernistas. Así,
podemos encontrar tres de los mejores ejemplos de
este estilo en tierras valencianas en la Casa Museo
Modernista, el Centro Cultural Gómez-Tortosa y la
Casa Mira. Estas obras fueron auspiciadas por la
potente burguesía noveldense de principios de siglo
XX, enriquecida a partir de los beneficios obtenidos
por el desarrollo de la agricultura, el comercio y las
actividades financieras. Ya en dirección a Monòver, y
a unos tres kilómetros de Novelda, se localiza sobre
una vertiente del cerro de la Mola, un conjunto
histórico-artístico relevante. Nos referimos al castillo
de la Mola declarado Bien de Interés Cultural. El
castillo de la Mola es de origen almohade, se
construyó en el siglo XII sobre una antigua
fortificación romana y fue la primera edificación de la
encontraremos la Cova Negra, de grandes
dimensiones. Llegamos al municipio de La Romana,
dependiente de Novelda hasta 1929. Hasta 1930, el
pueblo fue propiedad del Marqués de La Romana,
quien finalmente vendió a los colonos y arrendatarios
los terrenos que cultivaban. La Romana tiene un
entorno caracterizado por calles amplias y ajardinadas
y está flanqueado por dos grandes pinadas, lo que
contribuye a incrementar su belleza. Será interesante
también pasar por La Carrasca, un árbol con unas
grandes dimensiones situado en un bello entorno
natural y que presenta una antigüedad de más de mil
años. Podremos llegar a nuestro siguiente destino,
Aspe, entre parajes rurales tradicionales escasamente
transformados, por los pies de la sierra de la Horna. A
medida que nos acercamos a esta localidad veremos
los característicos viñedos de uva embolsada que
también encontraremos en las poblaciones de
alrededor, un producto de gran calidad y con la
Denominación de Origen Uva Embolsada del
Vinalopó. Aspe cuenta con un interesante patrimonio
histórico-artístico reflejado en su casco antiguo, que
conserva el sabor de sus raíces árabes. De calles
sinuosas que desembocan en pequeñas plazas, el
casco antiguo de Aspe se podría dividir en dos partes:
la primitiva, que debió de estar amurallada y se
encuentra en torno a la Plaza Mayor, y la de expansión,
que se encuentra en torno a la Plaza de San Juan.
Alrededor de la Plaza Mayor podemos disfrutar de dos
grandes joyas arquitectónicas: el ayuntamiento, con
una fachada de corte renacentista y la Basílica de
Nuestra Señora del Socorro, de estilo barroco. En las
cercanías de Aspe debemos visitar las ruinas íberas del
Castillo del Río, increíblemente bien conservado y en
un entorno rural abandonado de gran belleza.
Ruta 12
De Sax a Elda y Petrer