(2 ó 3 kilómetros más abajo), su poblado litoral. Éste
es el caso de Oliva. En el pueblo deberemos visitar la
casa-museo Mayans. También conocida como La
Casa de los Mayans, alberga, en su interior, el Aula de
Latinidad o Aula de Gramática, construida bajo el
patrocinio de Gregorio Mayans en el siglo XVIII y que
hoy sirve como aula de estudio y para la realización
de cursos para adultos. Tras una visita a la playa
tomaremos dirección suroeste para conocer el marjal
de Pego-Oliva. Se trata de una antigua albufera que,
debido al avanzado proceso de colmatación,
presenta el aspecto actual. Este parque natural
comprende una extensión de 1.290 hectáreas. Se
encuentra rodeado por las sierras de Mostalla, Migdia
y Segària, que forman una herradura abierta al
Mediterráneo. Es un sistema pantanoso instalado en
la zona más deprimida, con poca pendiente y a nivel
del mar: una zona de almacenamiento y descarga de
aguas subterráneas que atenúan así los efectos de las
inundaciones y regulan la calidad del agua. Dos
cursos fluviales de aguas abundantes, el río Bullent y
el Molinell o Racons, rompen y traspasan el cordón
litoral permitiendo el natural desagüe de las
cuantiosas aguas de los manantiales y fuentes,
manteniendo así el ciclo y el equilibrio hídrico en el
parque. En las zonas del parque inundadas y de más
profundidad sorprenden los cañaverales, con las
cañas y la anea rivalizando por dominar la vista.
Edad de los Metales. Llegamos hasta el Grao de
Gandia, final del trayecto de la vía verde del tren
dels
anglesos,
y, sin salir de Gandia, buscamos el Parc de
l’Estació para comenzar el itinerario por la tercera vía
verde de esta ruta: la vía verde de la Safor. En este
lugar, recuperado como parque urbano, aún se
levanta el edificio de viajeros y una alineación
semicircular de columnas evoca el antiguo depósito
de locomotoras. Una de estas locomotoras
permanece expuesta junto a la oficina de turismo.
Esta vía verde se apoya sobre el trazado del ferrocarril
Carcaixent-Dénia, sin duda el tren de vía estrecha más
antiguo de la península. El ferrocarril tenía una
marcada vocación agrícola.
Salimos de Gandia en dirección sur con destino a
Oliva. La traza de la vía verde es una recta de siete
kilómetros que pasa entre los innumerables naranjos.
El paisaje es espectacular pese a la monotonía. No
hay que olvidar que los árabes introdujeron el
naranjo en Al-Andalus como elemento ornamental
para los jardines y no por motivos agro-alimentarios.
En temporada del naranjo en flor el olor a azahar y la
espectacular visión embriaga a cualquier viajero.
Cruzaremos en esta recta que atraviesa los naranjos
diversas acequias que conforman un laberinto de
agua para regar los campos. Llegamos a Oliva tras
haber atravesado el más largo paseo entre naranjos
de toda Europa. En toda esta zona es típica la
existencia de un casco urbano tradicional en medio
de las huertas y, en la línea de playa correspondiente
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Las ruinas del castillo de Perputxent