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visitaremos el palacio y el Jardín de Santos, con su casa-
museo. Se trata de un jardín romántico que muestra en
su interior especies botánicas únicas en la zona y un
encantador laberinto arbóreo. Salimos de Penàguila
dirección Alcoleja por la CV-781 y, antes de llegar a esta
localidad, cuando la carretera se bifurca y pasa a ser la
CV-770, en un trayecto de ida y vuelta realizaremos una
visita al tranquilo y bello pueblo de Benasau. Paseando
por las calles de armoniosa arquitectura popular, nos
encontraremos con la Torre-Palacio de los Barones de
Finestrat, declarada Bien de Interés Cultural. En su
término nos acercamos al poblado de Ares del Bosc,
donde se ubica el palacio de los marqueses de Bosc,
obra del siglo XVI. En las cercanías encontramos los
restos del que fue poblado morisco de Frainos,
abandonado después de la expulsión de los moriscos
en 1609. Retomada nuestra ruta entraremos en
Alcoleja, donde sorprende agradablemente lo agreste
de su entorno montañoso a los pies de la sierra de
Aitana, con un paisaje dominado por los cultivos de
olivos y almendros, motor económico de esta
población montañosa. Su proximidad con la sierra de
Aitana la convierte en uno de los puntos de acceso
preferidos por los excursionistas para comenzar las
diferentes rutas existentes en la sierra. Dentro de la
localidad visitaremos el entramado medieval, presidido
por los restos del palacio del Marqués de Malferit. Los
elementos más destacados de esta casa palacio son la
singular torre adosada al edificio, en muy buen estado
de conservación, y el gran portalón con arco de medio
punto. Desde Alcoleja tomaremos un camino rural
agradable y tranquilo. En este trayecto visitaremos el
poblado de Beniafé. Pasaremos por la partida de
Xarquera, salvando a continuación un collado a más de
mil metros de altitud. Una vez superemos esta dura
subida las vistas que se abren ante nosotros son
impresionantes. El castillo de Confrides se nos presenta
en un cerro inaccesible, y el valle de Guadalest y
algunas de las localidades que lo conforman hoy se
dejan ver en el marco natural incomparable de la sierra
de Aitana. Y decimos que la conforman hoy puesto
que, antes de la expulsión de los moriscos, existían
veinte núcleos poblacionales y, en la actualidad, sólo
existen seis: Confrides, Abdet, Benifató, Beniardà,
Benimantell y El Castell de Guadalest. La repoblación de
la zona tras la expulsión morisca en 1609 fue lenta y
escasa y la huella árabe se percibe en la actualidad en
las canalizaciones y aprovechamiento de los
manantiales. Se trata de obras hidráulicas inteligentes
que hoy son parte de un paisaje cultural vivo con
pequeños azudes, acequias, lavaderos, balsas de riego,
aljibes, norias... Podemos encontrar estas muestras de
ingeniería árabe tanto en las zonas de montaña (con
fuentes como las de Forata, Arbre, Espinal, Partagat,
Xorrets, Salines o Molí) como en las urbanas, con los
manantiales convertidos en fuentes. Son obra humana
singular y patrimonial para aprovechar, de manera
accesible y cómoda, el agua. También vemos muestras
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