vemos que la apariencia inexpugnable podría ser más
real en tiempos medievales, cuando la marginación
social de los moriscos convirtió peñascos y graveras
en refugio subversivo de difícil control. Pero hoy
Bèrnia no ofrece más que motivos, sitios y elementos
patrimoniales, tanto naturales como culturales, para
disfrutar con intensidad de un espacio montañero
sorprendente. Sólo hay una fuente en el camino
circular, la de Cabanes. Habrá que cargar con agua. La
dura pendiente abre a nuestros pies un paisaje
asombroso. Nos dirigimos ahora hacia el Forat de
Bèrnia por un sendero precioso, incrustado en la
pronunciada pendiente, desde el que podemos
apreciar las espectaculares crestas de piedra que
rematan la sierra. Llegados al Forat de Bèrnia nos
daremos cuenta de que estamos ante uno de los
caprichos naturales más impactantes existentes en la
Comunitat Valenciana. El Forat de Bèrnia es un túnel
perforado sin la ayuda humana que permite una
conexión perfecta entre la vertiente de umbría de la
sierra y la cara de solana. Es también la comunicación
más original e insólita entre La Marina Alta y La Marina
Baixa. Dada su baja altura, el Forat se recorre en
cuclillas. La cavidad estrecha en su parte de umbría va
abriéndose hasta lanzarnos a una gran cueva que,
como una balconada, deja a nuestros pies toda La
Marina Baixa. Si el día es nítido se dibujan con claridad
la Serra Gelada, el castillo de Alacant, la isla de Tabarca
o el cabo de Santa Pola. Hacia el interior se dejan ver
otros balcones montañeros que, al igual que Bèrnia,
miran al mar: Cabeçó d’Or, peña de Migdia, sierra del
Maigmó, sierra de Crevillent... Más al interior dominan
el paisaje las montañas más emblemáticas de estas
comarcas: Puig Campana, Aitana, Serrella o
Montcabrer. Después del Forat, la senda se dirige
hacia el Fort de Bèrnia, testigo de uno de los sucesos
más oscuros de la historia de la Comunitat Valenciana.
En el año 1562, por orden de Felipe II, se construyó en
la vertiente sur de la sierra el llamado Fort de Bèrnia.
La finalidad de la edificación era, por un lado, prevenir
las revueltas de moriscos y, por otro, defender la costa
de los frecuentes ataques de los piratas berberiscos.
Durante la rebelión morisca de 1609 los sublevados se
apoderaron del fuerte, atrincherándose en él un año
hasta que, agotados y desmoralizados, prefirieron
morir despeñándose en los precipicios de la sierra
antes que rendirse y ser expulsados. A partir de 1612
se inició su desmantelamiento, pues su
aprovisionamiento era complicado por su remota
ubicación y los moriscos españoles habían sido ya
expulsados. Actualmente se pueden observar
numerosos restos del fuerte: lienzos de murallas,
construcciones abovedadas, fosos y torreones del Fort.
Tras nuestro paso por el Fort de Bèrnia el camino nos
devuelve al collado de Xaló y, de ahí, a las fuentes del
Algar. Regresamos de esta manera a Callosa d’en
Sarrià, para retomar nuestra ruta en dirección a Polop.
De Callosa d’en Sarrià y entre
nísperos a l’Alfàs del Pi
Llegaremos a Polop entre un paisaje rural tradicional
con una agricultura que ya deja ver, entre los
almendros, olivos y nísperos, el cultivo de cítricos.
Polop fue la capital histórica de la Marina Baixa. La
localidad se encuentra situada a los pies del monte
Ponoig, de 1.181 metros de altitud, sobre un cerro,
rodeando su castillo. El castillo de Polop es de origen
musulmán y fue construido a principios del siglo XII.
Se trató de una importante fortaleza con un gran
valor estratégico en la región pero, a causa de los
conflictos de los que fue protagonista, fueron
derribadas las construcciones de su interior,
aprovechándose también sus materiales para la
edificación de la vecina ermita. Entre los conflictos
mentados cabe reseñar el acaecido durante las
Germanías, cuando una nueva rebelión morisca tuvo
su centro en el castillo de Polop, donde se hicieron
fuertes los sublevados hasta que fueron vencidos
mediante engaño y, prácticamente, masacrados. Tras
pasear por la villa de Polop y descubrir su bonita
Ruta 14
De Alcoy a la Vila Joiosa