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la cima del Montcabrer. La vegetación potencial en la
zona es la carrasca, aunque hoy tan sólo quedan
manchas aisladas. Lo más atractivo para el viajero serán
especies arbustivas o arbóreas que se desarrollan en
espacios húmedos, como es el caso de los tejos, fresnos
o arces de Montpellier. Destacamos esta especie, de la
que encontramos numerosos ejemplos en las
proximidades de la fuente de Partagat, ya que es uno
de los reductos de la especie más meridionales de la
península. Caminando por la sierra se puede disfrutar
con la presencia de rapaces como el halcón peregrino
o las águilas reales y perdicera. La visión de los
mamíferos es más complicada, ya que la posibilidad de
encontrarse con especies como el gato montés, la
garduña, la zorra, el jabalí o el tejón es más que
improbable. Más fáciles de ver pueden ser el erizo, el
conejo, la liebre y las ratas, así como toda una serie de
reptiles como la culebra de escalera, la culebra bastarda
o la víbora hocicuda. En la sierra de Aitana también
podemos encontrarnos con las cavas de nieve (en esta
zona denominadas pous de neu), tan características de
las montañas alicantinas. Después de haber conocido la
Sierra de Aitana y haber regresado a Benifato nos
dirigimos ahora a la villa de Beniardá. Allí descubriremos
un pequeño pueblo, situado prácticamente a orillas del
embalse de Guadalest. Al igual que el resto de pueblos
del valle presenta tramas urbanas al servicio, en su
tiempo, de una sociedad medieval donde la
localización, estructura o materiales no sólo sirven para
vivir confortablemente -orientación, calles estrechas
frescas en verano, paredes de piedra caliza y barro-, sino
también como atalayas defensivas y de control de los
cultivos y ganados. La actividad más atractiva que
podemos realizar en Beniardá es, posiblemente, la de
darnos un paseo por los alrededores del embalse de
Guadalest entre tranquilos campos de olivos y
almendros. También, debemos visitar la Font Vella,
rodeada de fuertes, gruesos y ancianos eucaliptos que
dan sombra a toda la plazoleta en la que también
encontramos un antiguo lavadero. Otro lugar de interés
es la Font de la Mesquita, que está enclavada en los
alrededores de donde se cree que estuvo la segunda
mayor mezquita de Al- Andalus. Desde Beniardá nos
dirigiremos, ahora, hasta el próximo pueblo de
Benimantell. Las empinadas calles de esta localidad
tienen su caso paradigmático en el
Trencacames
(Rompepiernas), calle llamada así por la aguda
pendiente que tiene. Llegaremos a la Iglesia Parroquial
dedicada a San Vicente Mártir, que es un edificio de
interés arquitectónico por tener una curiosa torre
hexagonal. Desde esta población podemos realizar
excursiones a diversos parajes dentro de su término
municipal. Podemos visitar diferentes fuentes como la
de Font Major, el Pi, Salines o la del Molí, con una zona
recreativa muy bien acondicionada. También son
interesantes las ruinas del castillo de la peña el
Castellet, declarado Bien de Interés Cultural. Antes de
dirigirnos al municipio de el Castell de Guadalest
visitaremos también el Pas del Comptador, en la sierra
de Aitana, llamado de esta manera porque era tan
estrecho que los pastores podían contar el número de
las ovejas de una en una.
Del castillo de El Castell de Guadalest
al Fort de la Serra de Bèrnia
Al poco de dejar Benimantell entraremos en el
Castell de Guadalest. Capital histórica del valle, toda
la villa ha sido declarada como Bien de Interés
Cultural. A esta población se accede a través de una
oquedad natural abierta en la montaña en la que se